El papa León XIV expresó este miércoles su profunda preocupación por la amenaza lanzada por el presidente estadounidense Donald Trump contra el pueblo de Irán, calificándola de “totalmente inaceptable” y advirtiendo sobre las graves consecuencias para la población civil. 

Desde Castel Gandolfo, el Pontífice hizo un llamado urgente a la paz, recordando la necesidad de resolver los conflictos mediante el diálogo y no por la fuerza, especialmente ante la tensión generada por el ultimátum de Trump con relación al estrecho de Ormuz.

"Hoy, como todos sabemos, se ha producido también esta amenaza contra todo el pueblo de Irán, y esto es realmente inaceptable", expresó el Papa.

León XIV recordó las palabras sobre la paz pronunciadas el Domingo de Pascua en el "Urbi et Orbi", cuando hizo un llamamiento a deponer las armas a "quienes tienen el poder de desencadenar guerra", eligiendo el camino del diálogo y no el de la fuerza. Subrayó que están en juego «cuestiones de derecho internacional», pero que, sobre todo, hay «una cuestión moral» en la que hay que tener presente el bien del pueblo. El pensamiento se dirige sobre todo a los más vulnerables, víctimas de una escalada.

“Quisiera invitar a todos a pensar de corazón en los tantos inocentes, tantos niños, tantos ancianos, totalmente inocentes”, manifestó.

Rezar por la paz

El Pontífice hizo hincapié en el llamamiento al diálogo, desde los primeros días del conflicto, buscando soluciones a través de la negociación, para resolver los problemas "sin llegar a este punto -afirmó-, en cambio, aquí estamos".

"Me gustaría invitar a todos a rezar -continúa-, pero también a buscar la forma de comunicarse -quizás con los “congresistas” (miembros del Congreso, nota del editor), con las autoridades- para decir que no queremos la guerra, ¡queremos la paz! Somos un pueblo que ama la paz. ¡Hay tanta necesidad de paz en el mundo!».

Una guerra calificada de injusta

"Todas las personas de buena voluntad a buscar siempre la paz y no la violencia, a rechazar la guerra, especialmente una guerra que muchos han calificado de injusta, que sigue intensificándose y que no resuelve nada", dijo el Papa.

A continuación, apuntó a las crisis que azotan el mundo: la económica, la energética y "la gran inestabilidad en Oriente Medio, que solo está provocando más odio en todo el mundo". Repitió su invitación al diálogo, a pensar en las víctimas inocentes y que "todos los ataques contra las infraestructuras civiles van en contra del derecho internacional, pero son también un signo del odio, de la división y de la destrucción de que es capaz el ser humano". 

“La gente quiere la paz”, exclamó el Pontífice.